Nuestro equipo nace de la fusión entre el compromiso con la sostenibilidad y el desarrollo de las comunidades, la rigurosidad del conocimiento adquirido a través de años de experiencia en el sector, y la frescura e innovación que aporta la juventud. Esto nos permite construir el ecosistema ideal para fusionar la tecnología de vanguardia con una de las labores más ancestrales e importantes de nuestra región: la agricultura, resolviendo los problemas que amenazan su desarrollo.
Se preguntarán: si la agricultura es una actividad ancestral con siglos de desarrollo y conocimiento acumulado, ¿por qué ahora está en peligro? Para responder a esta pregunta, más allá de los datos y tecnicismos, les contamos una pequeña historia.
Juan es un agricultor con años de experiencia y tradición en el campo. Cada año siembra siguiendo las costumbres heredadas de generación en generación: cuando llega el verano, es tiempo de soja; cuando llega el invierno, siembra trigo. Así lo ha hecho su familia durante décadas, y siempre ha funcionado. Sin embargo, tres meses después de su última siembra, el clima habitual cambió sin aviso previo. Juan no tenía cómo predecirlo y, como consecuencia, perdió toda su cosecha a causa del drástico cambio climático que enfrentamos y la falta de herramientas para hacerle frente.
Esta no es una historia ficticia; es la realidad que miles de agricultores viven en nuestra región.
En mayo de 2023, los productores de Turén, en el estado Portuguesa —el corazón agrícola de Venezuela—, iniciaron la siembra de maíz guiadas por el calendario tradicional de lluvias, tal como lo habían hecho durante las últimas cuatro décadas. Sin embargo, el cambio climático ya había alterado las reglas del juego de forma invisible: el fenómeno de El Niño retrasó las precipitaciones y elevó las temperaturas a niveles críticos de estrés térmico. Al no contar con herramientas de monitoreo satelital ni alertas tempranas, miles productores de medianos e independientes sembraron en un suelo que carecía de la humedad profunda necesaria. Semanas después, el 30% de las plantaciones de la región se habían perdido por completo. Para un productor local, esto no significó solo una mala temporada; significó la pérdida total de su capital de trabajo, el incumplimiento de créditos financieros y un golpe directo al suministro de alimentos básicos del país.
Este escenario no es un hecho aislado. Al mismo tiempo, en la Pampa Húmeda argentina, la campaña agrícola atravesaba la peor sequía en 60 años. Cooperativas enteras e instituciones de investigación de primer nivel, como el INTA Balcarce, vieron colapsar campos altamente productivos por la falta de optimización hídrica en tiempo real.
Historias como estas se repiten a lo largo y ancho de América Latina y el Caribe
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 43 millones de personas sufren inseguridad alimentaria severa en América Latina y el Caribe. Monitorear la producción agrícola no es simplemente una tarea de negocio; es un asunto de supervivencia nacional y estabilidad regional. En muchos países de la región, gran parte de las exportaciones comerciales dependen del sector agrario, y descuidar su supervisión hace que estas economías sean extremadamente vulnerables a una crisis.
Además, en 2023, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reportó pérdidas superiores a USD 20.000 millones en el Cono Sur a causa de anomalías climáticas extremas, afectando fuertemente el ingreso de divisas de países como Argentina, Uruguay y Brasil.
Todo esto pone en evidencia la urgencia del problema: en América Latina y el Caribe, menos del 12% de las tierras de pequeños agricultores utilizan software de precisión, y más del 80% de los pequeños productores trabajan sin información adecuada. Esto es aún más crítico si consideramos que la Unión Europea depende en gran medida de la producción agraria de la región para su industria ganadera —a través de la soja y el maíz—, dependencia que se ratificó recientemente con el histórico acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur.
Ante los constantes obstáculos que enfrenta la agricultura actual, nació AgroIA: un proyecto que busca combatir en primera línea la impredecibilidad del cambio climático, fortalecer la resiliencia de los pequeños agricultores, contribuir a la seguridad alimentaria e incrementar el rendimiento a gran escala. Lo hacemos proporcionando al sector agrícola —desde el pequeño productor hasta los grandes bancos y corporaciones— las herramientas e información necesarias para un desarrollo sostenible y seguro.
AgroIA no solo busca fortalecer el crecimiento agrícola, sino cerrar la enorme brecha tecnológica entre el pequeño productor y las grandes corporaciones, traduciendo datos espaciales complejos en mensajes simples que le informan al agricultor sobre el estado de su tierra. Así, combatimos la pérdida de cosechas por condiciones desfavorables que no se detectan hasta que el daño ya está hecho, optimizamos el uso de recursos y reducimos los costos operativos.
En AgroIA utilizamos tecnología de vanguardia porque reconocemos que un falso positivo causado por una nube o una distorsión atmosférica puede costarle la cosecha a un productor. Por ello, no hacemos suposiciones: mediante EODAG consultamos el Copernicus Data Space Ecosystem, utilizamos productos Sentinel-2 Nivel 2A y delegamos la corrección atmosférica a Sen2Cor, asegurando la rigurosidad que esta misión exige. Todo el procesamiento se ejecuta mediante un RAG local, garantizando así la soberanía de los datos de nuestros usuarios.
Sin embargo, esta última semana logramos integrar un segundo producto del programa Copernicus: Los Modelos Digitales de Elevación Oficial Europeo (COP30) y la creación del Módulo de Gestión de Crisis Súper Niño. Este Módulo de Crisis es nuestra pieza más original o la cereza del pastel. No estudies lo que ya pasó, anticipa lo que está por venir.
Si se preguntan que diferencia a AgroIA de cualquier otra herramienta de monitoreo satelital pasivo, este Módulo es la respuesta. Con esta nueva actualización nuestro sistema no espera que el productor le haga una pregunta; este detecta, alerta y recomienda de forma autónoma ante la amenaza climática más devastadora para LAC.
Su sistema está alimentando por alertas globales del NOAA/OMM que contienen evaluación de vulnerabilidad específica por cada uno de los lotes. Convirtiéndose en esa herramienta ideal, tanto para el pequeño agricultor como para ministerios o entidades del gobierno que necesiten supervisión regional en tiempo real.
Aunado a esto, nuestro sistema no termina ahí, tenemos diferentes componentes que fortalecen nuestro motor:
AgroIA utiliza una combinación de fuentes oficiales de alta resolución. Las imágenes satelitales de la Agencia Espacial Europea, a través del Sentinel-2 L2A, ofrecen una resolución de 10 metros por píxel —es decir, desde el espacio pueden visualizarse detalles del tamaño de un camión—. El nivel L2A garantiza que las imágenes lleguen con corrección atmosférica de calidad, eliminando efectos de bruma y aerosoles. Todo esto se complementa con NASA POWER para datos climáticos, el RAG local mencionado anteriormente y el SAM de Meta para segmentación visual.
El resultado es información específica, de calidad y con contexto histórico y presente, que permite evaluar la productividad, el riesgo y la sostenibilidad de un terreno a lo largo del tiempo. Ofrecemos toda la información que una aseguradora necesita antes de otorgar un préstamo, así como la que requiere un productor para elaborar planes de contingencia y proteger su inversión.
Además del Módulo de El Súper Niño nuestro sistema tiene todo un proceso.
Extracción de datos: Recolectamos imágenes de alta resolución directamente del Copernicus Data Space Ecosystem mediante Sentinel-2, sin intermediarios. Las imágenes se procesan de forma local para proteger la soberanía de datos y, gracias al nivel L2A, ya incorporan corrección atmosférica que garantiza la calidad del análisis.
Delineación estructural: Una vez recolectadas las imágenes, el Segment Anything Model (SAM) de Meta delimita automáticamente los lotes agrícolas, mejorando la precisión en la identificación de terrenos y eliminando errores humanos en este proceso.
Procesamiento: Se calcula el NDVI comparándolo con datos históricos de cinco años, lo que permite determinar la calidad del terreno, su evolución y la viabilidad de las cosechas en esa zona.
Score AgroIA: Ante la ausencia de una métrica estandarizada que combina NDVI histórico, variabilidad espacial, detección de anomalías por IA y estrés térmico en una sola fórmula, desarrollamos el Score AgroIA: una puntuación del 0 al 100 que asigna pesos específicos a cada variable:
Vigor (NDVI): 40%
Estabilidad (variabilidad espacial): 30%
Detección de anomalías por IA: 20%
Estrés térmico (clima): 10%
Esta métrica es el núcleo de AgroIA para evaluar la calidad y viabilidad de un terreno, reforzando al mismo tiempo nuestra apuesta por la soberanía de datos y la innovación tecnológica aplicada al campo con la predicción del Módulo de El Súper Niño.
Para demostrar la confiabilidad y precisión del sistema automático de poligonización de AgroIA, realizamos pruebas utilizando bases de datos históricos del INTA Balcarce:
Caso 1 — Siniestros agrícolas por granizo: En apenas 14 minutos, nuestro sistema procesó y validó 268 polígonos (85,6% del total evaluado), alcanzando un SAM Score promedio de 0.923 y una tasa de acierto superior al 90% en los polígonos procesables. El sistema presentó un error del 43,6% frente a la referencia, lo cual se debe a que mide la geometría del terreno y no la gravedad del daño. Este resultado demuestra la capacidad del sistema para agilizar los reclamos de seguros agrícolas.
Caso 2 — Círculos de riego: En tan solo 29 minutos, el sistema identificó 340 polígonos válidos (74,9% del total evaluado), con un SAM Score de 0.962 y un margen de error de apenas 8,5% frente a la revisión manual, confirmando su alta precisión en entornos de riego de precisión.
Mientras la mayoría de las soluciones del mercado son wrappers de ChatGPT con complementos agronómicos o paneles de control que solo muestran números, AgroIA resuelve los problemas de raíz:
Inventamos una métrica estandarizada de 0 a 100 que combina cuatro dimensiones agronómicas en una sola puntuación accionable. No existe nada similar en la industria.
Reconocer las limitaciones de un sistema en construcción es señal de madurez del producto. AgroIA es un MVP funcional con casos de uso reales validados — y somos precisos sobre qué está resuelto y qué está en desarrollo.
v2.5 — Estado actual (funcional)
Pipeline Copernicus CDSE completo (Sentinel-2 + COP30) · Score AgroIA con 4 componentes ponderados · RAG conversacional anti-alucinación · Módulo Siniestros validado con INTA · Módulo Super Niño con sistema experto integrado · VigorDAE en HuggingFace · Bot Telegram operativo · 268 polígonos de granizo + 340 de riego validados.
v3.0 — En desarrollo (3 meses)
Robustez de SAM en condiciones adversas: entrada multimodal NDVI+NIR+SWIR, solicitando multi-escala y corrección asistida. Integración bidireccional VigorDAE ↔ oleoducto. Scraping automático del ONI desde NOAA/CPC. Migración a SAM-2.
Compensaciones conscientes
Gemma3 4B tiene limitaciones residuales de cálculo numérico — mitigadas con precómputo determinista. Es una compensación deliberada: preferimos esta limitación a transferir datos del productor a OpenAI. SAM no está ajustado para parcelas LATAM: es el camino natural de v4.0 una vez escalamos la base de usuarios.
v4.0 — Investigación aplicada (6–12 meses)
SAM-Agri: modelo de segmentación afinado sobre el primer dataset agrícola anotado de Sudamérica. Predicción cuantitativa de rendimiento (ENSO + NDVI + fenología). Modelo de lenguaje agronómico entrenado sobre corpus INTA/LATAM. Integración con sensores IoT en campo.
Uno de los diferenciadores más poderosos de AgroIA: toda la cadena de procesamiento opera en hardware consumer. Nada obliga al usuario a depender de servidores externos.
Darío Nicolás Sánchez Leguizamón (CTO): Especialista en Python, aprendizaje automático y agronomía. Desarrollador del Score AgroIA y responsable del desarrollo iterativo del producto.
Jorge Sánchez (Cofundador): Perfil técnico-comercial con experiencia en arquitectura de modelos B2B2C, go-to-market y seguros agrícolas en LAC.
Miguel Alexander Giraldo Acosta (Product & Impact Strategist): Responsable de la viabilidad comercial, el análisis de impacto social y la estrategia de crecimiento del proyecto. Con experiencia en MUN y gestión de proyectos sociales.
Es la base para transformar la relación entre la tecnología espacial europea y la agricultura latinoamericana. Hemos construido un sistema que:
Tenemos validación técnica sobre datos reales (INTA Balcarce: 268 polígonos de granizo, 340 de riego), un modelo económico viable con financiación cruzada, escalabilidad clara, tres canales de distribución complementarios y, sobre todo, un propósito: democratizar el acceso a la precisión agrícola para los 43 millones de personas que hoy la necesitan.
Esto no es un prototipo. Es una plataforma funcional, validada, dockerizada y lista para desplegarse en producción. Los tres módulos —Score, Siniestros y Super Niño— están integrados, probados y documentados. No hay hitos técnicos pendientes: solo escalamiento comercial.